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Un aficionado halla en el Reino Unido la pieza de la corona de Enrique VIII perdida durante casi 400 años, valorada en unos 2,7 millones de dólares

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La insignia fue utilizada hasta la abolición de la monarquía durante la Revolución inglesa, en 1649.

Kevin Duckett, británico aficionado a la detección de metales, halló la figurilla de oro que formaba parte de la corona del rey inglés Enrique VIII, quien reinó entre 1509 y 1547.

La estatuilla, de unos 6 centímetros de altura, representa a un hombre —más probablemente, el propio monarca— con corona, manto real, cetro y orbe. La corona, de la que era la pieza central, fue utilizada por los herederos de Enrique VIII hasta la abolición de la monarquía durante la Revolución inglesa, en 1649. Entonces, tras la decapitación de Carlos I, sus 344 piedras preciosas fueron vendidas y la propia insignia se perdió.

Al encontrar la figurilla, Duckett quedó asombrado. “El torrente de adrenalina y el zumbido de la emoción comenzaron a fluir por mi cuerpo”, recuerda el hombre en una entrevista con The Sun.

Kevin se la llevó a su casa, donde la limpió y examinó. Tras entender qué era, acudió con la figurilla al Museo Británico, donde se exhibe una réplica de la corona, creada en el 2012.

“Nunca olvidaré la gran emoción mientras me acercaba al Gran Salón donde la réplica se encontraba en todo su esplendor. Entré en la habitación y el gemelo idéntico de mi figura me estaba mirando fijamente”, comentó Duckett.

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Al asegurarse de la veracidad de su suposición, Duckett entregó la figurilla al museo. Tras una verificación, será vendida por la institución por un precio establecido por una junta independiente. Este puede alcanzar los 2,7 millones de dólares, indica el diario.

Entre tanto, el lugar donde fue hallada la pieza —un campo cerca de Market Harborough, a unos 15 kilómetros al sureste de Leicester— sugiere que pudo ser perdida o escondida por el propio Carlos I. Dado que fue allí por donde huyó de las fuerzas revolucionarias en 1645.

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